Y AHORA QUÉ?

Tarde o temprano nos alcanza, parece que lo haga abruptamente y estamos lejos si de verdad llegamos a creerlo. Cargamos con la preocupación del constante cambio a sabiendas de que nada de lo que tenemos es permanente. Y eso nos lleva a morir junto al Carpe Diem o a no ser el dioniso de nuestra propia vida.

¿Y ahora qué? No lo sé, no contábamos con llegar tan lejos.

El ser humano es más susceptible a creer en las malas palabras, es un hecho. Comenzar un camino sin el impulso de saber que lo vamos a lograr es común y constante, pero evitable. Si no lo fuera, no habrían personas que hubieran logrado los propósitos que se plantearon.

Pero el verdadero problema no reside en sí somos capaces de lograr aquello que nos proponemos, sino, ¿qué hacemos una vez que lo hemos conseguido?

Necesitamos estar distraídos y perseguir lo que deseamos es una forma que tenemos de matar el tiempo. El caso es que creemos que la vida consiste en una incesante búsqueda donde es al final, en nuestros últimos momentos, cuando hallamos aquello que llevamos tiempo buscando. La carrera puede acabar antes, y una vez que ha finalizado perdemos el sentido de nuestra existencia.

Y surge ese sentimiento que nos embarga, ¿cuándo se es demasiado joven para morir pero, a la misma vez, demasiado viejo para volver a reír como antes?

Todos tenemos ídolos a quien admiramos, a gran o a pequeña escala, y las inseguridades tienden a compararnos.

Si tocar la guitarra fuera nuestra pasión y lográramos grabar un disco, en vez de dejarnos llevar por la ola de la felicidad nos amarramos a una de las rocas del camino para preguntarnos, ¿cuántos años tenía Kurt Cobain cuando logró grabar su primer disco? Y esto desemboca en la incompetencia o en la decepción en nosotros mismos.

Toda meta tiene su proceso, y todo proceso tiene sus enseñanzas. Y es en esas enseñanzas donde debemos buscar consciencia de lo que hemos sentido. Entender la frase, ¿por qué escalamos esta montaña si solo nos espera un paisaje?

La cima se vuelve agria si desechamos todo nuestro esfuerzo en llegar a ella.

 

Muchos abandonan sus pasiones al creer que van tarde para ponerlas en prácticas. Y es que nos hemos cuantificado en ese aspecto. Si creemos que la duda y el sentido de nuestra existencia puede aparecer en cualquier momento y le damos la mano sin rechazarlo, ¿por qué no pueden aparecer nuestras pasiones en un momento u otro? Porque cuesta creer que el escalar merezca la pena a sabiendas donde llegaremos.

Corrí más que ninguno e hice aquello que creía que me llevaría más tiempo, ¿y ahora qué?

            No lo sé. Aprende cómo llegaste hasta ello y si valió la pena dejarlo atrás. Si el remordimiento te acompaña, sabes mejor que nadie que ese no fue el camino a escoger, entonces, ¿para qué ir más arriba si las piedras te arrastrarán hacia abajo? Reemprende el camino, que volver atrás no es de sabios ni de incompetentes, es la manera de saber qué nos hace ser felices.

 

¿Qué ofrece el instituto A.M.I.?

Vivir con miedo no es una opción, y es por eso que en el instituto A.M.I ofrecemos una amplia variedad de técnicas para trabajar con nuestros pacientes. De esta manera, no solo ayudamos a nuestros pacientes a resolver sus conflictos, sino que además, utilizamos un medio donde trabaje con comodidad.

En el siguiente link: blog-instituto-ami podéis acceder a nuestro blog en el que hablamos de algunos de nuestros métodos.

Además, en la sección de contactos, podéis informaros de nuestros cursos e incluso reservar vuestra plaza y así formaros y aprender algunas de nuestras técnicas.

El instituto A.M.I no sólo emplea técnicas previamente conocidas como podrían ser la regresión o el análisis de sueños para hallar respuestas a las cuestiones que nos plantea la angustia y así comprenderlo. Sino que además, pone en práctica diferentes técnicas desarrolladas exclusivamente por el instituto que ayuda a lidiar no solo de una manera creativa sino también interactiva. Un amplio catálogo de posibilidades para escoger, otorgando la posibilidad al paciente de encontrar el método más cómodo.

Entre las técnicas se encuentran: diálogo con figuras inconscientes, la técnica de los cubos o la técnica de reescritura A.M.I.

Adaptarse a la depresión no es tratar con ella, es un impedimento que nos priva de un bienestar del que todos tenemos derecho a satisfacernos.

 

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