La imaginación y su significado

 

La imaginación es una facultad humana que nos permite recrear mentalmente todo aquello que es o no existente; ocasionando-de una manera u otra-una influencia a la hora de procesar las vivencias.

Hablar sobre la imaginación es hablar sobre los sentimientos, no hay una definición ni explicación que satisfaga nuestra curiosidad para intentar comprenderla. Si nos paramos a pensar, la imaginación es una facultad humana que nos ha acompañado desde el origen de nuestra especie. Todo lo que hemos concebido a lo largo de los siglos nació de una idea que tuvo el sostén necesario para ponerla en práctica.

¿Qué tan necesario es lo que imaginamos?

Generalmente, lo que damos forma tiene un propósito bajo el sentimiento de necesidad. Si nuestra especie ha inventado los cubiertos-por ejemplo-para comer es para hacer la acción más amena, no te quemas los dedos a la hora de coger un trozo de carne, puedes cortarla a trozos para que resulte más cómodo masticarla e ingerirla, etc. Pero uno puede comer sin cubiertos, de hecho nuestra fisiología está constituida para comer sin la necesidad de herramientas ajenas. Coger la carne con las manos, utilizar los colmillos para cortarla, las muelas para triturar el alimento,…

Entonces, realmente, ¿qué tan necesario es lo que inventamos? ¿Dónde se encuentra la línea del límite que separa una idea cuando es necesaria o por comodidad?

La evolución.

A medida que evolucionamos, todo lo necesario es insuficiente. Tenemos la constancia de adaptar lo existente con el avance, otorgando soluciones más sencillas.

Imaginar es innato. Crear es por comodidad. Ver coger forma algo que parecía irreal nos concede una sensación de posibilidad. Cualquier cosa que uno imagine puede llegar a ser probable, negamos todo aquello que se encarga de desmentir porque limita las probabilidades. Limitar la imaginación es asesinarla, asesinarla es privar la facultad de la especie.

¿Estamos influenciados por lo existente o somos capaces de imaginar aquello que no guarde una relación con lo que conocemos?

Hasta el día de hoy, es imposible imaginar sin estar influenciados por lo existente. Si buscamos lo más primario vamos a parar a la naturaleza, fuente de inspiración que nos ha dado lecciones e ideas para inventar lo que hoy en día nos vemos envueltos.

En el arte, géneros como el realismo mágico o el surrealismo, los autores presentan lo ya existente de una forma alterada, recreando espacios, personajes e incluso tiempos-frutos de sus imaginaciones-que simbolizan características propias y su forma de entender el mundo.

No existe ni un solo elemento que no conozcamos de antes, darle un nuevo enfoque, significado o forma es propia de la imaginación y son los mismos rasgos que la etiquetan como un mundo fantástico.

La imaginación en las terapias

Cuando relajamos a un paciente o se ejerce un trabajo regresivo, la imaginación es el motor que lo complementa. Su función es simbolizar el problema o el motivo por el cual acude a terapia y contemplarlo desde otra perspectiva que ayude a comprenderlo.

En el caso de las regresiones el paciente recrea una historia en un tiempo y espacio indeterminado con la interacción de unos personajes en los que se siente reflejado. Siendo una conversación consigo mismo sin prejuicios que dificulten una comprensión de la angustia.

En los sueños también encontramos estos simbolismos que nos permiten otorgar un significado a algún aspecto que necesitamos comprender para poder sentirnos plenos y continuar evolucionando.

Al final todo se reduce al cambio. Por y para el cambio.

Utilidad

A parte de ser indispensable como herramienta regresiva y en la constitución de los sueños, también se puede aprovechar como medio para materializar deseos. Imaginar positivamente produce una mejoría en uno mismo; como el efecto placebo, dar una función a un objeto neutro.

Conclusión

Para crear es necesario imaginar, creamos por necesidad, comodidad y adaptar lo establecido a nuestra evolución. Todo lo que hemos dado forma depende de nosotros, nosotros hemos accedido a depender de ellos, pero las bases en las cuales nos hemos basado para cambiar el entorno no depende de nosotros pero sí a la inversa.

Tal vez pensar que no podemos imaginar nada que ya conozcamos es un condicionamiento que hemos arraigado. Como cuando dicen que no pienses en elefantes; el resultado es el opuesto.

La terapia psicológica es una herramienta positiva, ofrece nuevas visiones para comprender y conocer los motivos que el paciente necesita sanar. Hay ejercicios que precisan de este elemento que resultan estimulante para el cuerpo. El efecto placebo y creer que determinado medicamento ayuda a combatir cierto impedimento sin tener las propiedades para hacerlo es un claro ejemplo de estimular positivamente la mente con la única intervención de la imaginación.

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